Así fue nuestra noche del 14. La rodada estuvo lindísima, pese a la locura del tráfico hicimos la ruta en buen tiempo, incluyendo a un chico que llevaba a la novia en la parrilla de su bici… eso es biciamor. Y luego el picnic, genial como siempre. Hubo un par de fotógrafos activos durante la noche (la de este post es de Antonio Chinea) por lo que apelamos a que una imagen vale más que mil palabras.
Sí, seguimos irremediablemente enamoradas… nuestras bicis son lo mejor.