Es increíble que, aparte de los comentarios amarillistas y distorsionados de los medios sobre la Masa Crítica Caracas de abril, celebrada el miércoles pasado; Caracas no se haya enamorado aún de la Masa.
Es increíble, porque la Masa Crítica es una celebración. “Usa la bici a diario, celébralo una vez al mes” es la consigna que se ha adoptado y adaptado internacionalmente, y fue uno de los gritos que se escuchó el miércoles 29 en nuestra querida ciudad del tercer mundo.
Es increíble, porque en esa, esta ciudad, Caracas, capital de país con aspiraciones de vanguardia, los comentarios de censura se hicieron sentir contra una Masa que decidió, pese a todo, desnudarse de buena cantidad de prejuicios y llamar, una vez más y en colectivo, la atención de esa, esta ciudad sobre una de las manifestaciones más valientes y revolucionarias que este país haya tenido. Porque revolución es cambio, y nada más apropiado para darle a Caracas el cambio que merece que un impulso limpio y a pedal.
Es increíble cómo los titulares de los medios impresos disminuyeron el alcance y expresión de la Masa como movimiento: “ciclistas protestan ligeros de ropa” fue el mensaje para desinformar al público sobre un tema tan importante como el ciclismo urbano.
Es increíble que por estar tan acostumbrados a la visión ortodoxa y a la malinterpretación de los acontecimientos, la gente no haya podido apreciar la belleza de la Masa, y la del pasado miércoles 29 en particular. Lo que la gente vio: “debería darles vergüenza ir así, esto no es Europa”. Lo que la gente no vio: Chicas pintadas como criaturitas del bosque, las bicimamis con una consigna inteligente: “¿ahora sí me ves?”, un español vestido sólo con una nariz de payaso, gritos, alegría y espontaneidad como nunca… y una pareja en una bici.
Biciamor. Él es extranjero y la llevó a ella todo el recorrido desde la Plaza la Castellana hasta la Plaza Bolívar de Capitolio, y fue el primero en escribir su experiencia aquí. Y ella, ella está terminando de escribir ahora su propia crónica.
PD. Me robé la foto de P.